
Más de 200 años destilando igual
En el siglo XVIII, la flota británica tenía su base en el puerto de Mahón. Los marineros traían consigo el gusto por la ginebra, y los destiladores menorquines aprendieron el oficio — pero con un giro local: usaron alcohol de vino en lugar de grano, y enebro mediterráneo de la isla.
El resultado fue una ginebra distinta a cualquier otra. En 1812, la familia Pons fundó la destilería que hoy conocemos como Xoriguer — el nombre del molino de viento que presidía la finca. Desde entonces, la receta no ha cambiado: alambiques de cobre, fuego directo de leña y el mismo enebro de siempre.
En 1997, el Gin de Mahón obtuvo su propia Denominación de Indicación Geográfica, convirtiéndose en la única ginebra española con D.I.G. propia. Solo puede llamarse "Gin de Mahón" lo que se destila en Mahón, con alcohol de vino y siguiendo el proceso tradicional.