
Un queso con 5.000 años de historia
Se han encontrado restos de utensilios para elaborar queso en Menorca que datan del 3.000 a.C. No es una exageración: este queso lleva miles de años haciéndose de la misma manera.
La clave está en la leche. Las vacas menorquinas pastan en libertad en fincas divididas por parets seques — los muros de piedra seca que dibujan el paisaje de la isla. Esos pastos, batidos por la tramontana y salinos por la cercanía del mar, dan a la leche un carácter único.
El moldeado tradicional se hace con el fogasser, un paño de algodón que envuelve la cuajada y le da su forma cuadrada con aristas redondeadas. Después viene la salmuera, el oreo y la maduración — con volteos periódicos y el untado con aceite de oliva y pimentón que le da esa corteza anaranjada inconfundible.