
La sobrasada que solo sabe a Menorca
La sobrasada llegó a Baleares hace siglos, probablemente desde Italia. Pero en Menorca se transformó en algo distinto. El clima de la isla — más húmedo, más ventoso que Mallorca — y la tradición de los matancers menorquines le dieron un carácter más rústico e intenso.
La elaboración es sencilla en concepto y compleja en ejecución: carne magra de cerdo seleccionada, tocino, pimentón de la Vera, sal y especias. Se embute en tripa natural y se cuelga a curar al aire durante semanas o meses según el grosor.
El resultado es esa textura untuosa y ese color rojo profundo que no se parece a ninguna otra sobrasada. Junto a ella, la charcutería menorquina ofrece la carn i xua, el botifarró y el cuixot — piezas que llevan generaciones en las mesas de la isla.
